Estamos en plena campaña de la declaración de la renta para este año, es el momento de ponernos al día con Hacienda y nuestro IRPF hace el resto.
No hace mucho tiempo salió un anuncio que rezaba “Hacienda somos todos” aunque el chiste fácil, y verídico por qué no decirlo, era “sí, pero unos más que otros” cosa que vemos y comprobamos con bastante facilidad, ya que normalmente a los que nos cuesta llegar a fin de mes que ahora venga “papá estado” a decirnos que le tenemos que pagar nos hace tanta gracia cómo que vengan a bajarnos el sueldo, ahora eso sí en caso de devolución amárrate los machos y a esperar tocan, aunque en los últimos años es cierto que los ingresos los hacen antes que antiguamente, pero también es verdad que si nos toca pagar es al momento y si nos toca devolución estamos a expensas de lo que decida hacienda.
Pero mi reflexión de hoy no va por ahí, va más bien por el hecho de poner la crucecita en el cuadrado de Iglesia Católica o ponerlo en el de fines solidarios. Como cofrade y católico no tengo ninguna duda hacia que lado va a caer el dinero que me retienen y deben invertir en obras sociales los organismos públicos, voy a señalar la de la Iglesia y por muchas razones.
Cierto que pueden decir algunas personas que la Iglesia se debe mantener por sus propios medios, el acuerdo Iglesia-Estado dice que el dinero que pongamos en esa casilla va a ir íntegro para dicha institución. Nos pueden entrar dudas sobre el destino de ese dinero, pero no más de donde va a ir si se lo entregamos a distintas ONG´s, ya que Cáritas de España es una ONG de las que más y mejor invierten el dinero que les entregamos en nuestra declaración, 155 Millones en obras sociales o 64 millones en ayudas al tercer mundo, entre otras.
No digo que las ONG´s malgasten el dinero, pero sí que la Iglesia no lo malgasta y que la labor que hace Cáritas en España y en el tercer mundo merece mi apoyo y ayuda.
Publicado en “La Voz de Ronda” 04/06/2011

Todos los años se celebra una fiesta, con posterior cena, en la que son homenajeados por el Ayuntamiento rondeño. Pero este año los trabajadores municipales han decidido no hacer este acto, han planteado al jefe de personal que el dinero que se iba a invertir en esta fiesta se dedique a los asuntos sociales municipales. Si cuando hacemos chistes nos mofamos de lo que hacen o dejan de hacer, también hay que felicitarlos cuándo toman una decisión de la que se van a beneficiar muchas familias rondeñas. Es en estos momentos difíciles cuando un grupo de personas, que como siempre decimos “tienen el salario garantizado de por vida”, se muestran solidarios compartiendo con los demás una parte de lo suyo y cuándo siempre decimos también que en Ronda cuesta mucho trabajo hacer algo por alguien y que somos muy apáticos, demostramos que si hace falta estamos dispuestos a colaborar para, entre todos, sacar adelante al mayor número de personas posible.