Queridos amigos lectores:
Les escribo esta pequeña carta para anunciarle que estamos en verano. Aunque a veces no lo parezca por el tiempo que está haciendo. El lunes primer día de agosto incluso cayeron algunas gotas, no sé si fue porque anuncia el tiempo del año próximo a través de las cabañuelas o porque alguno que yo me sé lavó el coche, con lo cenizo que es la criaturita.
Notaran que es verano en que no hay nada que ver en la televisión. Reponen programas hasta el hartazgo, los presentadores de los programas habituales están de vacaciones y es tiempo de becarios, y becarias no se me vayan a molestar, que hacen méritos para quedarse durante el invierno haciendo algo en el programa de turno, aunque lo más fácil es que no encuentren lugar ya que la cosa no está como para hacer contratos.
También porque las plazas y calles están llenas de personas tomando el fresco, o lo que sea, cuando habitualmente están en su casa. Porque ha llegado ya el taxi amarillo y negro del paisano que está en Cataluña de taxista (no sé cómo se las apañan pero en todos los pueblos hay un emigrante que hace de conductor por allí. Qué de taxistas hay por esos lares…) También porque vienen los familiares de todos los años, a los que le va de lujo allí donde emigraron, tienen hasta chacha en su casa, pero aquí gorronean como si no supieran que nos cuesta el dinero lo que compramos, algunos creen que aquí la cerveza en los bares es gratis, no como allí que valen una pasta, y del whisky o ron ni hablamos.
Pero sobre todo notaran que es verano porque nos encontrará a algunos con las pantorrillas y las barrigas al aire sin ningún pudor, bebiéndonos el tinto de verano y comiéndonos la sandía y el melón en la playa, junto con la tortilla papas y los filetes empanaos, que para eso es verano.
Publicado en “La Voz de Ronda” 06/08/2011


Para ello lo primero que hay que hacer es una dieta, puesto que tras todo el año sin mirar como te queda el bañador, éste es posible que te apriete un poco y tampoco es plan de ir apretado en vacaciones (para eso está el resto del año y los sueldos ya nos ajustan lo suficiente). En temas de adelgazamiento tenemos más opiniones y recetas que para hacer un buen gazpacho. Tenemos la “quemagrasa” que, como su nombre indica, consiste en hacer tanto ejercicio como si fueras a correr tres maratones y por supuesto, comer verduras y arroz hervido (ésta es muy buena si quieres estar todas las vacaciones con agujetas, con lo que no tienes ganas de nada, ni siquiera de ponerte el traje de baño, problema solucionado). La “dieta de la toronja”, que también es ganas de ponerle nombre a un método de adelgazamiento, consiste en hartarte de pomelos, por la mañana con café, por la tarde con tomate y por la noche con lechuga (si no adelgazas por lo menos cojeras un colorcito blanco que te obligará a ir a la playa estés como estés). Hay otra que es “CLM”, no es el nombre de un banco que ha quebrado, es comer la mitad (muy buena en estos tiempos, ya que si no pierdes peso, al menos no pierdes dinero, ya que en la cesta de la compra ahorrarías unos euritos que vienen muy bien para pagarte las vacaciones). La del “cucurucho” (que no la explico nada más que en privado), la de la “alcachofa”, la de los “garbanzos” y así un largo etcétera.