Archivo mensual: febrero 2011

Dictadores

Cada vez que un dictador es derrocado el mundo es un poco más libre, los días son más soleados y los pájaros y flores tienen otro color ante nuestros ojos. Cada día que pasa y que un dictador sale corriendo es un avance de la sociedad, sea la que sea, hacia un futuro mejor.

Primero fue en Túnez donde Ben Alí tuvo que salir corriendo ante las revueltas populares que pedían que se fuera, eso sí la mujer se largó con 1 tonelada y media de oro de las reservas del país, que son mil quinientos kilos y las aduanas no se dieron cuenta, ahora si llega a llevarse  un par de cartones de tabaco o algún litro de whisky seguro que la detienen en la frontera.

Después fue Hosni Mubarak,  presidente de Egipto, el que tuvo que salir, aunque esta vez fue en helicóptero, hacia un lugar en el que se encuentra en coma (eso dicen las informaciones). Qué manía tienen los dictadores en ponerse muy enfermos cuando son expulsados por sus compatriotas, a los que han exprimido hasta el máximo sin el menor dolor en ninguna parte de sus bien frondosos y muy gallardos cuerpos en todos los años que han gobernado.

El “día de la ira” como lo llaman, se está extendiendo hacia Argelia, Libia, Irán, etc. Una buena noticia sin duda para los demócratas de aquellos países y muy mala para los dictadores que con mano dura siguen aplastando a sus compatriotas sin el menor remordimiento.

Todas estas buenas noticias debemos tenerlas en cuarentena esperando lo que va sucediendo. Es muy probable que haya otras personas que quieran ocupar el puesto de los derrocados para hacer lo mismo. Deben haber elecciones libres en las que se puedan presentar todos los partidos que quieran hacerlo y los países democráticos deben vigilar que estas elecciones sean limpias y no haya fraudes que hagan que el puesto de un dictador sea ocupado por otro de sus correligionarios, ni por partidos extremistas que hagan al pueblo retroceder en vez de avanzar.

 

 

Publicado en “La Voz de Ronda” 19/02/2011

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Informes

Ha salido esta semana un informe del CIS en el que pone a nuestros políticos de vuelta y media, no aprueba nada más que uno y por los pelos (aunque sea de los míos y peine pocos). Tanto el Presidente del Gobierno como el jefe de la oposición pasan por poco de un tres, nota que en el colegio nos calificaban como muy deficiente, así nos van las cosas.

Estos mismos días ha salido otra información, esta vez de Bélgica, en la que llevan casi 300 días para formar un gobierno tras las elecciones. La poca fe que tienen los ciudadanos en sus políticos ha hecho que, tras una abstención que superó el 50%, nadie sacara mayoría suficiente para gobernar, de ahí que tengan que realizar pactos y acuerdos para formar un gabinete que dirija el país, pero no se ponen de acuerdo ni entre los de sus propios partidos (vamos como aquí en España, pero allí la lían entre francófonos y flamencos, todo un embrollo). Para colmo una senadora de aquel país ha propuesto una iniciativa un tanto novedosa, harta de que pasen los días, las semanas y los meses sin estabilidad, ha propuesto hacer huelga de sexo para que se pongan las pilas, es decir los líderes de los principales partidos no podrán hacer el amor con sus mujeres o sus maridos (se supone que tampoco con otras personas) hasta que no consigan formar un gobierno estable, cosa que no consiguen hace muchos años por la misma desconfianza en los políticos que se está instalando en España últimamente.

Para remates de informes uno dice que el 70% de las españolas hacen el amor una vez a la semana, están satisfechas pero desearían hacerlo más a menudo, no aclaran si con sus parejas o con otras personas, lo que nos lleva a una difícil situación tras el examen de todos los datos.

Resulta que las españolas quieren hacer más el amor, la política belga quiere que los líderes de aquel país lo hagan menos, me temo que se junten unos con otros y nos quedemos los de aquí con dos palmos de narices (o como se diga) Ahora eso sí, la senadora belga con su Gobierno y tan contenta.

 

 

Publicado en “La Voz de Ronda” 12/02/2011

17 Años

El pasado jueves se produjo en Arriate la detención de un menor de 17 años por el asesinato de la niña María Esther. El joven es un chico de la localidad y pidió en varias ocasiones que se detuviera a los asesinos, lo hacía ante los medios de comunicación y no le dolían prendas.

Que un menor con esa edad sea capaz de matar a una niña a la que conocía no nos entra a muchos en la cabeza, no nos podemos creer que alguien le quite la vida a otra persona pero mucho menos que sea a una persona a la que conoces y continúes con tu vida como si nada hubiera pasado, que tenga la sangre fría de asistir a los interrogatorios y no desfallecer, que siga levantándose todos los días para ir a trabajar como si no hubiera pasado nada, que volviera al lugar donde se reunía con otros jóvenes y con la propia víctima los días siguientes sin que no se le revolviera algo en el cuerpo y le hiciera entregarse, no lo podemos creer y no sabemos cómo nos ha podido suceder todo esto a tan pocos metros de nuestras casas.

En estos momentos no sabemos cómo actuar, de qué forma mirar a la familia del detenido, que trato tener con los amigos y familiares de la víctima y del verdugo. Es muy difícil abstraerse de todas estas circunstancias y más complicado aún saber el comportamiento que deberíamos tener, porque lo que no es entendible es difícilmente abordable.

Pensar en la familia del joven, si no sabían nada de lo perpetrado por su hijo, es muy duro. ¿Qué vida le queda a esa familia? ¿Cómo podrán volver a mirar a la cara a su hermano sin ver la cara de la niña a la que asesinó? ¿Cómo pueden volver a la calle y cruzarse con las miradas de los demás vecinos que han visto la detención de su familiar como un acto de justicia?

Los días que quedan por vivir son muy duros, tendremos que confirmar todos los datos, pero el simple hecho de que un joven conocido por todos y con sólo 17 años haya podido matar a una niña de 13 ya es difícil de superar, y no sólo para las dos familias sino por todo un pueblo.

 

 

Publicado en “La Voz de Ronda” 05/02/2011

Hipotecas

La Sección Segunda de la Audiencia de Navarra ha dictado una sentencia en la que considera que “devolver al banco un piso hipotecado es suficiente para saldar la deuda contraída” lo que sin duda es una buena noticia para todos, tengamos o no hipoteca, porque pone a los bancos y cajas en el sitio que les corresponde realmente.

 

Hasta ahora el sistema funcionaba, y seguirá funcionando hasta que el Tribunal Supremo ratifique al menos dos sentencias como ésta, de la siguiente forma: usted iba a un banco o caja a pedir una hipoteca, pongamos por 60.000 €, la entidad le ofrecía unas condiciones, siempre a la espera de la tasación que hace una empresa perteneciente, en la mayoría de los casos, al mismo conglomerado empresarial, ésta te decía que la propiedad que tú querías poner como aval valía ese importe, por lo que el préstamo era concedido con todas las garantías del mundo. Empiezas a pagar las cuotas mensuales hasta que un día no puedes seguir abonando el importe, inmediatamente vas a juicio y dices que al no poder seguir pagando entregas las llaves de la vivienda hipotecada, en ese momento tu propiedad pasa a poder de los mismos que te dieron el préstamo y hacen una nueva tasación que lo valora, ahora, en 40.000 €, teniendo en cuenta que tu habías pagado hasta entonces, por ejemplo, diez mil resulta que al banco le debes todavía otros diez aún habiéndose quedado con tu propiedad.

 

Es decir, lo que ellos valoran por sesenta cuando te dan el crédito, a la hora de ser tú el que quieres valorarlo lo hacen por veinte mil menos. Es como si vas a comprarte un pantalón y al llegar a tu casa te das cuenta que no es la talla que necesitas, al devolverlo te dice la tienda en cuestión “ya, pero es que ayer el pantalón valía 60 pero al pasar un día ahora vale 40 que es lo que te devuelvo”  perdiendo una cantidad que todo el mundo sabe que no es cierta.

 

Las entidades que son las principales culpables de esta crisis por las hipotecas que han dado no pueden ser los principales beneficiarios de ella. Si los tribunales tienen que pararle los píes es el momento de hacerlo, además con dureza, para que no nos vuelva a suceder lo mismo.

 

 

Publicado en “La Voz de Ronda” 29/01/2011