Archivo mensual: agosto 2011

Duquesa

Conste de entrada que cada uno puede hacer con su vida y su legado lo que le venga en gana. No podemos meternos en lo que hace tal o cual persona y mucho menos si ésta es octogenaria, allá cada persona con sus actos y las consecuencias que ellas acarrean.

 

La Duquesa de Alba ha decidido legar su patrimonio a sus hijos en vida. Cosa bastante loable si quieren, además se ahorra imaginar las peleas que tendrán entre sus hijos tras su fallecimiento ya que lo podrá ver en vivo y en directo. Todo esto según dicen los críticos de sociedad en la prensa seria, hasta en las noticias ha salido, para poder casarse por no sé cual vez (no soy muy seguidor del famoseo) con un hombre que es funcionario del Estado y que, según parece, no tiene donde caerse muerto, aunque parece muy vivo. Los hijos de la Duquesa no quieren que se pueda apropiar de parte del legado que generación tras generación, ha ido acumulando la familia, cosa que a algunos más que a otros les pueda parecer mal… o bien, quién sabe.

 

Lo que no es plausible desde ningún punto de vista, más aún en los tiempos que corren, es que haya hecho una fundación con todo su legado. A través de esta fundación los hijos de Dña. Cayetana acceden a su patrimonio, aunque la señora se ha guardado para ella el uso y disfrute de todas sus propiedades mientras viva, todo ello sin pagar un solo euro del impuesto de sucesiones ni donaciones, gratis total que diría el otro. No hace mucho un hombre que conozco donó algo a su hija y tuvieron que pagar a Hacienda, Junta Andalucía y Ayuntamiento, amén del sablazo correspondiente en  la declaración de la renta del año siguiente.

 

Que la duquesa reparta su herencia en vida me parece bien, más aún que se case con quien quiera, pero que no pida regalos en la boda. Qué con la triquiñuela perpetrada y permitida por las autoridades competentes, ya va bien servida. Y además un regalo de todos los españoles, para que luego diga que no la queremos.

 

 

Publicado en “La Voz de Ronda” 20/08/2011

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Blas Infante

No es cuestión de entrar en polémicas ni enfrentamientos entre hermanos o primos. Ni siquiera es momento de revolver en lo sucedido que no nos es agradable o no nos supone una enseñanza y educación. Mucho menos de hablar de memoria histórica con más o menos partidismo. Pero una de las mejores enseñanzas que debemos tener y debemos legar a nuestros descendientes es el conocimiento de la historia, quién no conoce su historia corre el riesgo de repetirla.

El pasado día once de este mes de agosto se cumplieron 75 años del fusilamiento de Blas Infante, nombrado por el Estatuto de Autonomía como Padre de la Patria Andaluza. Sucedió de madrugada en la carretera entre Sevilla y Carmona, recibió varios disparos que acabaron con su vida “…porque formó parte de una candidatura de tendencia revolucionaria en las elecciones de 1931 y en los años sucesivos hasta 1936 se significó como propagandista de un partido andalucista o regionalista andaluz” según el juicio celebrado por el Tribunal de Responsabilidades Políticas ¡cuatro años después de su asesinato!

Pues bien, han pasado tres cuartos de siglo y seguimos en las mismas. Cada partido político recordando el aniversario por su cuenta y riesgo, sin ser capaces de hacer un acto institucional conjunto en el que hacer y recuperar su legado. Sin un solo acto que recupere su memoria y su actividad por parte de las autoridades y sin, ni siquiera, ponerse de acuerdo para hacer una fiesta conmemorativa de este día para que no perdamos parte de nuestra historia.

Según se acerquen las elecciones autonómicas muchos partidos políticos se intentarán adueñar de su legado de “andalucismo” dirán que lo tienen como referente y como guía y que son los que verdaderamente podrán defender Andalucía. Pero sólo de cara a las elecciones, porque en su 75 aniversario ¿Quién fue el qué lo recordó?

 

 

Publicado en “La Voz de Ronda” 13/08/2011

Verano

Queridos amigos lectores:

Les escribo esta pequeña carta para anunciarle que estamos en verano. Aunque a veces no lo parezca por el tiempo que está haciendo. El lunes primer día de agosto incluso cayeron algunas gotas, no sé si fue porque anuncia el tiempo del año próximo a través de las cabañuelas o porque alguno que yo me sé lavó el coche, con lo cenizo que es la criaturita.

Notaran que es verano en que no hay nada que ver en la televisión. Reponen programas hasta el hartazgo, los presentadores de los programas habituales están de vacaciones y es tiempo de becarios, y becarias no se me vayan a molestar, que hacen méritos para quedarse durante el invierno haciendo algo en el programa de turno, aunque lo más fácil es que no encuentren lugar ya que la cosa no está como para hacer contratos.

También porque las plazas y calles están llenas de personas tomando el fresco, o lo que sea, cuando habitualmente están en su casa. Porque ha llegado ya el taxi amarillo y negro del paisano que está en Cataluña de taxista (no sé cómo se las apañan pero en todos los pueblos hay un emigrante que hace de conductor por allí. Qué de taxistas hay por esos lares…) También porque vienen los familiares de todos los años, a los que le va de lujo allí donde emigraron, tienen hasta chacha en su casa, pero aquí gorronean como si no supieran que nos cuesta el dinero lo que compramos, algunos creen que aquí la cerveza en los bares es gratis, no como allí que valen una pasta, y del whisky o ron ni hablamos.

Pero sobre todo notaran que es verano porque nos encontrará a algunos con las pantorrillas y las barrigas al aire sin ningún pudor, bebiéndonos el tinto de verano y comiéndonos la sandía y el melón en la playa, junto con la tortilla papas y los filetes empanaos, que para eso es verano.

 

 

Publicado en “La Voz de Ronda” 06/08/2011

José Tomás

Tengo muchas aficiones, no me aburro vaya. De todas, un par de ellas me están dando algún que otro quebradero de cabeza, no porque sean especialmente raras, ya que las tienen muchas personas, pero en estas fechas suelen ser más un problema que un disfrute.

 

Una de ellas es la de fumar algún que otro puro de vez en cuando. Imagine querido lector si tiene que justificar el fumarse un pitillo, lo que es fumar un esplendido Cohiba, un Davidoff, un corona de Vega Fina o la mejor fuma que encuentro actualmente un Super-Partagás, más que justificaciones tengo que hacer casi una conferencia sobre lo que significa y lo que conlleva fumar un cigarro de este tipo para el fumador.

 

Otra afición que está muy mal vista últimamente es la del toreo. No es que me vaya a hacer ahora novillero, pero me gusta disfrutar de una buena tarde de toros. Desgraciadamente no puedo ir a la plaza tanto como quisiera, aquí hay pocos festejos y desplazarse es caro, pero en la televisión se pueden disfrutar algunas corridas que merece la pena ver, aunque también sean de pago.  No pude disfrutar, por mi edad, de muchas tardes del torero más grande, según muchos entendidos, como fue Antonio Ordóñez, pero sí he podido disfrutar de Manzanares, Curro Romero, Joselito, Paquirri  y los más recientes Morante, El Cid, Cayetano o José Tomás.

 

De este último es del que quería hablar. Se retiró en un momento álgido de su carrera y volvió entre loor de multitudes para recuperar el entusiasmo de muchos aficionados. Pero desde su vuelta se ha convertido, a mi corto entender, en un torero más temerario que artista. No es más valiente al qué coge más el toro sino el qué más se arrima, el qué lleva al toro a su terreno y el qué consigue dominarlo. La mayoría de las cornadas son por fallos del matador, por ponerse en el sitio incorrecto o por querer hacer lo que no debe. Pedro Romero, el inventor del toreo a pie, no tuvo ninguna cogida en su vida y sin embargo estoqueó más de cinco mil.

 

 

Publicado en “La Voz de Ronda”  30/07/2011