Por qué no decirlo


Este año no voy a hacer un resumen de la Semana Santa. No voy a hablar del tiempo ni de los chubascos que apenas han caído y han fastidiado todo, del buen tiempo que hizo a partir del Domingo de Resurrección. No voy a hablar de las flores de los pasos y tronos, de la cera que se ha quedado por estrenar en las candelerías o candelabros de cola. No quiero hablar de las decisiones de las Juntas de Gobierno (casi todas acertadas) ni de el incumplimiento por parte de alguna Hermandad de sus estatutos. No voy a comentar nada sobre la precipitación en algunos casos y la incredulidad en otros que han podido terminar mal. Tampoco me voy a poner en plan poeta recordando el lloro de las ruedas al chirriar en las curvas recordándonos lo que pudo ser y no fue, o de la majestuosidad de esta o aquella dolorosa.

 

No, voy a hablar de otra cosa. Es hora de hablar de la ilusión, del trabajo bien hecho, de las ganas y la profesionalidad por hacer algo y lo que es más importante, hacerlo. Del amor a su pueblo, su gente y su Semana Santa, tanto de Ronda como de Arriate.

 

Desde su casa, sin apenas fuerzas para poder realizar muchas de las funciones que los demás hacemos sin darle importancia, una enfermedad que no impide hacer un trabajo admirable y, por qué no decirlo, impensable para otra persona que no sea él. Ha estado en todas las salidas, en todos los recorridos y en todas las decisiones importantes, no porque sea especial (que lo es) sino por su trabajo y perseverancia.

 

Cuando podría haberse quedado tranquilo, disfrutar de su familia y amigos y no meterse en líos, este magnífico profesional a base de tesón y esfuerzo sacó un proyecto para adelante, algunos confiamos ciegamente en él porque lo merece, en una semana ha visto su esfuerzo recompensado en parte.

 

Ha acertado y ha ayudado, que era lo que quería, así que desde estas líneas lo único que puedo hacer, aunque pueda molestarse por ello, es darte las gracias públicas, eso tan raro y que tan poca gente hace. Gracias Paco, sin ti esto no sería lo mismo.

 

Aquí un amigo a fondo perdío.

 

 

Publicado en “La Voz de Ronda” 14/04/2012

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2 Respuestas a “Por qué no decirlo

  1. SIEMPRE FUE DE BIN NACIDO EL SER AGRADECIDO. BIEN, REINA.

  2. Por Alusiones, creo. Lo que te queda al final de una etapa profesional, de una vida, de una ilusión, son, a mi forma de ver, y tras la experiencia y algunos palos, la familia y los amigos. Amigos que llegan poco a poco, que son importantes porque te escuchan, por que discuten y analizan tus actuaciones. Esos amigos que te invitan a impartir ss problemas, el eado de animo, y que nunca pone por delante su orgullo a la amistad. Amigos omo eos, tesoro de final de etapa ha que cuidarlos, mimarlos, y si es posible pagarles con la misma moneda.
    Hoy estoy contento pir que un reto salió bien, euro ese amigo seguiría a tu lado aunque fuera un fiasco.
    Yo tengo amigos, pocos, pero de los que merece la pena cuidar, escucharlos, prender y lo mejor, compartir sueño, retos e ilusiones.
    Ojalá todos los tuvierais, haríais como yo, darles las gracias por recordarte y animarte.
    Usted a fondo perdido y yo avalando una amistad con vienes, algo que ha no hace ni tu familia. Es broma. Lo dicho, gracias amigo. Aquí estamos para vernos en muchas de estas mientras el de arriba quiera, y yo le pido que me deje disfrutar, de mi familia y mis amigos, ese tesoro que es lo que te queda al final de tu vida, etapa, o profesión. Un abrazo

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