Habitación con vistas V


Habitación con vistas al mar V
Una vez pasada la primera noche de nervios, nunca sabe uno lo que puede suceder al día siguiente, te vienen a la mente otras sesiones de quimio que has tenido, pero no es igual, en las otras, la más fuerte el 1 de enero, no te mataban todas las células como ahora iban a hacer, así que el miedo a lo desconocido, aunque intentes evitarlo ahí está. 
Conseguí dormir unas 7 horas, que es a la hora en que empieza todo a funcionar en un hospital, la gente suele preguntarse por qué se duerme tan temprano en esos sitios y es que desde las claras te están sacando sangre, poniéndote sueros, antibióticos…
Tras recibir la doctora la analítica y ver que todo está correcto, proceden con la quimio que te tienen que poner en una hora, durante ese tiempo, y al ser muy potente, para evitar en lo posible la temida “mucositis” ,que es una infección de la mucosa que tenemos desde la boca y durante todo el aparato digestivo hasta el ano, nos dan a comer unos polos “fla” de esos que hemos comido todos cuando pequeños y que previamente hemos llevado, eso se suele hacer porque con el frío se supone que la quimio ataca menos esa enfermedad, que es el verdadero “coñazo” de todo esto.
Pasada la hora de quimio nos ponemos a descansar de la tensión pasada durante la hora de tratamiento y la acumulada durante el periodo anterior, una tensión que te hace quedar un poco como zombi.
A partir de ahí, ya está dado otro paso, empezamos a esperar que llegue el día siguiente, en nuestro caso el viernes 22, que es el día previsto para realizar el trasplante de médula ósea que nos tiene aquí y por lo que llevamos luchando casi un año.

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Una respuesta a “Habitación con vistas V

  1. Tiempos de cambio, amigo Reina!!! Tiempos de cambio y de temores, porque todo lo que queda al otro lado de ese instante es algo ignoto y, por ende, ajeno a la rutina que nos marca el diario. Y da igual que la opción más viable sea maravillosa, la incertidumbre sigue haciéndonos temblar como una hoja.
    Somos seres de costumbres y cuando la existencia se aparta, aunque sólo se un ápice, de aquello que constituye nuestra geografía cotidiana (ya sea emocional o material) una suerte de temor nos paraliza. Es el cambio y la cohorte de dudas y miedos que suele acompañarlo, nuestro miedo al futuro. El temor a ese espacio vedado que no ofrece respuestas y que se alza ante nosotros inexorable. Buena travesía amigo mío, que para ti ese mar esté en calma.

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