Habitación con vistas IX


Habitación con vistas al mar IX

Si la segunda y principio de la tercera semana la lucha es, esencialmente, física contra todos los inconvenientes que se presentan. A partir de ahí, el final de la tercera semana la cuarta y en adelante, la lucha es psicológica contigo mismo y contra todo.

Físicamente te encuentras bien, ya no vas al baño con tanta regularidad, empiezas a comer algo, aunque poco, ya que entre lo pasado, la quimio que quita muchas ganas de comer y la mucositis que no se ha ido del todo, aunque ya ataque menos al estómago y el aparato digestivo, la boca la sigues teniendo fatal. Cuando comes todo te sabe a metal, a tierra mojada o a el estaño que se utiliza para soldar, un sabor tan malo que la poca hambre que tiene te la quita, y si no te la quita del todo ahí están los menús del hospital para hacer el resto.

Desde por la mañana hasta la noche intentas hacer todo lo que te recomiendan los médicos: andar un poco, sentarte de vez en cuando, levantar los pies cuando estás sentado para que no se hinchen, moverte en la cama para que los talones no se rocen y te salgan heridas… Una serie de recomendaciones que sigues a rajatabla para intentar que los neutrófilos suban lo más rápido posible para poder volverte a casa, aunque sea en régimen de semi aislamiento, pero dejar de una vez el hospital.

imageLa lucha entre tu mente y tú, es constante. Intentas leer pero hay veces que es difícil concentrarse para sacar algo claro, ves la televisión pero ya sabemos los programas que ponen además de que no se ven todos los canales sólo algunos, intentas conectarte a internet y mirar algo pero el wifi (donado por un usuario, la Junta para estas cosas no tiene presupuesto…en fin) pero sólo son unos pocos megas al mes y se gastan rápido…

Por la noche te duermes pronto, horario de hospital se dice, ya que se empieza con los cambios de suero y sacar sangre antes de las siete, así que a las diez y media u once de la noche ya estás acostado para dormir.

No paras de dar vueltas a las cosas…pero la fortaleza mental de cada uno hace aquí su trabajo y los hay que lo pasan mal y otros peor, porque, sinceramente, los días sin poder salir de una habitación y además compartida, se hacen muuuuuyyyyy largos.

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Una respuesta a “Habitación con vistas IX

  1. Amigo, tú eres fuerte, cuando estás en esa habitación piensas en lo que dejas de hacer fuera, por pereza, ansiedad, tristeza etc, cada cabeza es un mundo. Cuando he salido de esa habitación me comía las calles, las aceras, hasta que vuelves a ser ese ser tranquilo que valora de nuevo otras cosas. Las habitaciones nos enseñan a vivir intensamente, a disfrutar cada segundo de familia y amigos, y para mí lo más importante, a valorar los asuntos desde otro punto de vista. Eso aprendí en mis tres periodos de habitaciones con vistas, ah, y lo que te marcará de por vida, quien está a tu lado y comparte cada día,cada tristeza y alegría, esa persona no sólo, en mi caso, es mi mujer, después de todo eso es mi ángel, mis ganas de vivir y la compañera que nunca quieres que se aleje. Animo,queda poco. Tú sigue fuerte, y aquí seguiremos esperando para tomar ese café y arreglar el mundo. Un abrazo

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