Archivo mensual: mayo 2016

Habitación con vistas VI

                                          Habitación con vistas al mar VI
Amaneció el día 22 como cualquier otro día, nada hacía presagiar que sería un día importante en la vida del que esto escribe. La mañana transcurrió según suele suceder en los hospitales. Empezaron temprano con la preparación y la hidratación para que el trasplante fuera lo mejor posible.
Llegadas las 14 horas, 24 después de la quimio de preparación, se procedió a empezar todos los preparativos del trasplante. Primero me monitorizaron para ver que el ritmo cardiaco era el adecuado, también tenían que comprobar que el pulso no se iba y la tensión, tomándola constantemente para que no hubiera ningún problema a la hora de recibir la transfusión.

Porque el trasplante de médula ósea consiste, básicamente, en transferirte las células madre que, una vez preparadas, te extrajeron en la aféresis que hicieron en enero.
Una vez todo preparado se procedió al trasplante. Llegó la enfermera, Mamen se llama y que es la amabilidad personificada, que estuvo durante la aféresis que traía la bolsa con las células. Desde que salió del congelador hasta que debe entrar en el cuerpo no pueden pasar más de diez minutos, con lo que lo enchufaron rápidamente al catéter quitando todo lo demás y que pasara lo más rápido posible, al lado mi ángel de la guarda, la enfermera del turno Mercedes, pendiente por si hubiera que introducir un poco de líquido en la bolsa para ayudar al paso de la bolsa, que tardó los diez minutos casi justos, quizá un poco más, pero es que no puede tardar más, ya que se cristalizan, al estar congeladas, y le introdujo un poco de suero para limpiar la bolsa y que entrara todo.

Mientras iban a por la segunda bolsa de células madre, Mercedes, mi ángel, limpió el catéter para que fuera más rápido y no hubiera ningún problema. Efectivamente la segunda bolsa fue mucho mejor, principalmente gracias a la ayuda de mi ángel. Todo este tiempo tuve que estar comiendo unos caramelos con palo (si, los llamados chupa chups) para mitigar un poco el olor y sabor que deja en la boca el conservante que llevan las células para conservarlas desde enero hasta ese 22 de abril en el que me hicieron el trasplante.


Ahora tocaba esperar que todo fuera haciendo su trabajo, pero eso será otro capítulo.

Habitación con vistas V

Habitación con vistas al mar V
Una vez pasada la primera noche de nervios, nunca sabe uno lo que puede suceder al día siguiente, te vienen a la mente otras sesiones de quimio que has tenido, pero no es igual, en las otras, la más fuerte el 1 de enero, no te mataban todas las células como ahora iban a hacer, así que el miedo a lo desconocido, aunque intentes evitarlo ahí está. 
Conseguí dormir unas 7 horas, que es a la hora en que empieza todo a funcionar en un hospital, la gente suele preguntarse por qué se duerme tan temprano en esos sitios y es que desde las claras te están sacando sangre, poniéndote sueros, antibióticos…
Tras recibir la doctora la analítica y ver que todo está correcto, proceden con la quimio que te tienen que poner en una hora, durante ese tiempo, y al ser muy potente, para evitar en lo posible la temida “mucositis” ,que es una infección de la mucosa que tenemos desde la boca y durante todo el aparato digestivo hasta el ano, nos dan a comer unos polos “fla” de esos que hemos comido todos cuando pequeños y que previamente hemos llevado, eso se suele hacer porque con el frío se supone que la quimio ataca menos esa enfermedad, que es el verdadero “coñazo” de todo esto.
Pasada la hora de quimio nos ponemos a descansar de la tensión pasada durante la hora de tratamiento y la acumulada durante el periodo anterior, una tensión que te hace quedar un poco como zombi.
A partir de ahí, ya está dado otro paso, empezamos a esperar que llegue el día siguiente, en nuestro caso el viernes 22, que es el día previsto para realizar el trasplante de médula ósea que nos tiene aquí y por lo que llevamos luchando casi un año.

Habitación con vistas IV

Habitación con vistas al mar IV
Y al fin, tras todo el día dando paseos y vueltas a la cabeza, todo hay que decirlo, se acercaban. las siete de la tarde. Nos fuimos hacia el edificio que nos habían indicado y nos tocó esperar, como de costumbre en el Servicio Andaluz de Salud, donde debía haber dos personas trabajando había una.
Tras llegar nuestro turno, entramos y nos preguntaron los detalles normales, no vayan a ingresar a otro, y me pusieron la pulsera todo incluido del SAS, que no es como las tarjetas todo incluido de algunos directivos, pero con la que tienes asegurado comida, cama y, eso si, una magnífica plantilla de profesionales que están las 24h. del día pendiente de ti.
El primer paso ya estaba dado, ahora te toca dirigirte al otro edificio y subir a la planta correspondiente, en mi caso la sexta “Hematología” donde me quedaré unos cuantos días. Tras presentarme empiezan las indicaciones todas rápidas y concretas, pero ante las que el cerebro tarda un poco en reaccionar. De entrada a una habitación, allí te tienes que asear y poner el pijama que te dan, con las zapatillas esterilizadas que traes de casa. Una vez puesto esto, te llevan a la habitación corriendo, casi sin esperar a nada, le dejé el teléfono a mi cuñado, ahora cuando puedas me lo pasas, le dije, y continué hacía la habitación.
Una vez allí te das cuenta que te has pasado con ta to esterilizar cosas, con solo desinfectar hubiera servido. De entrada la habitación es compartida,con otro enfermo que entra en ese momento, también, para lo mismo que tú y que las cosas solo tienen que estar limpias,en fin.
Ahora toca descansar, ya que lo único que hacen es ponerte hidratación y mantenerte las dos vías, con el catéter que traías, abiertas para al día siguiente empezar con el chute de quimio, para matar, como dice mi doctora “todas las células, las buenas, las malas y las regulares”.