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Habitación con vistas VIII

Habitación con vistas al mar VIII

Estábamos en la peor parte de todas, con las defensas a cero y la diarrea continua, hubo días en los que visité al amigo roca hasta 20 veces, al menos no me atacó también, como sí le ocurrió al compañero de habitación (del aislamiento e higiene hablaremos al final de esta serie) los vómitos, sólo me atacó por detrás no por delante, podía estar contento.

Durante esa semana el cuerpo no está para nada, intentas beber algo para que el estómago no se cierre por la nutrición parenteral, pero como hablábamos eran dos los minutos que duraba en el cuerpo.

Las noches se hacían muy largas, con continuas idas al baño, no te atreves a orinar de pie, ya que se podía escapar en cualquier momento algo, hay incluso pañales a disposición de los enfermos de este tipo, te encuentras decaído y no sabes cuándo va a acabar esto, no te apetece nada de comer y menos de beber.

Justo a los seis días, es decir el día 5, empiezan a subir un poco las células y con ellas a remitir poco a poco el malestar. Sigues necesitando plaquetas, no todos los días pero al menos cada tres días, para que tus defensas sigan haciendo su trabajo, igual que los antibióticos para los virus, bacterias y hongos.

imageEl día 7, sorprendentemente, baja la cantidad de veces que vas al baño de una forma espectacular, igualmente empieza a apetecerte la comida, aunque con la nutrición es muy difícil comer algo, al momento de dar un bocado tienes sensación de haberte “comío un pavo” que se dice.

La mayor alegría fue al día siguiente, cuando al fin pude volver a orinar de pie “como todo un hombre” me dijo la doctora en broma, pero es una satisfacción haber dejado atrás, por ahora, las temidas diarreas y poder empezar a comer.

Era el momento de subir células y defensas. Pero será el siguiente día.

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Tiempo de gula

¡Preparen los estómagos! Acabamos de arribar a destino, no hay solución ni vuelta atrás, ya están aquí aquellos días que vuelven año tras año, sin preguntarnos siquiera, en los que comemos y comemos, bebemos y bebemos, la gula pasa de ser pecado capital a engullirnos cual Armagedón y la practicamos sin pensar en nada más. No sé si el mundo se va a acabar, pero comidos y bebidos vamos a estar por si acaso.

 

Olvídense de la lechuga, el tomate, el pan integral, las frutas y verduras, el pescado a la plancha, el arroz hervido, los dulces bajos en calorías y dietéticos, que vienen curvas acompañando a los turrones, polvorones, mazapanes, chocolate, tartas, roscones de reyes, pavos rellenos, corderos asados, solomillos más rellenos… todo para acompañarnos hasta el próximo día 7 de enero, en el que intentarán volver de sopetón la lechuga y demás.

 

gulaEl viernes anterior a esto que está leyendo ya verían, si se levantaron temprano, a lo que me refiero: Pandillas de chavales con traje y chicas acompañándolos con tacones de vértigo, todos entre 16 y 20 años, recién terminados de la primera cena de Navidad de la que tenemos información. La edad no es impedimento para que a partir de ya, día 15, vayamos todos como los hombres del traje gris de la gran novela de Michael Ende como autómatas de una cena a una comida, de ella a unas copitas y vuelta a empezar. Así hasta que llegue el “maravilloso” día de Nochebuena donde tendremos que aguantar a aquella tía lejana que nos besa con tanto amor como lejanía muestra el resto del año o tengamos que soportar los chistes del cuñado gracioso que es más esaborío que un escalón, que dice mi amigo Rafa.

 

Así que disfruten amigos lectores, coman y beban, que la dieta de la alcachofa está ahí mismo, llegará como ha llegado el tiempo de la gula, sin anunciarlo. Aunque usted y yo sabemos que esto se veía venir hace semanas, de ello se han encargado los anuncios y programas de televisión, tan pendiente siempre de nosotros.

 

 

Publicado en “La Voz de Ronda” 15/12/2012