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Fascismo

En Alemania cualquier asociación que, sólo remotamente, haga apología del nazismo está automáticamente disuelta y puestos sus líderes a disposición judicial. En Italia pasa tres cuartos de lo mismo con cualquier acercamiento al fascismo. Pero España, hasta para eso, es diferente.

UnknownHemos visto imágenes del aniversario de la muerte del dictador fascista Franco donde se portaban banderas preconstitucionales, donde se cantaban himnos y se hacía apología del fascismo sin que nadie hiciera nada. Hasta fueron escoltados por la Policia nacional desde el centro de Madrid (pasando por la calle donde tiene su sede el partido del gobierno) en su recorrido hacia el Valle de los Caídos, donde hicieron sus enaltecimientos ante la tumba de muchos caídos por la República, ante la total impunidad.

La transición española, tan aplaudida, tuvo un tremendo fallo, y es que no se pidió la condena al fascismo que se hizo en toda Europa. Es más algunos partidos, incluido alguno muy nuevo y muy naranja, ni siquiera la han hecho hoy en día.

Vemos cómo hay tuiteros condenados a dos años de prisión por hacer chistes sobre la muerte del dictador, pero en cambio se hacen exaltaciones a su figura sin que pase nada, como hemos visto son incluso protegidos ya que en ellas han llegado a participar miembros del PP y de Cs, aunque ante las protestas esos partidos dicen que a título particular, pero aunque así fuera, en cualquier lugar de Europa esos políticos estarían inhabilitados de por vida por esas actitudes.

La fiscalía, tan rápida para casos como el catalán o para tuiteros que hacen humor sobre la forma de morir que tuvo Carrero Blanco, ahora pasa de puntillas sobre estos casos. En la Policia Municipal del Ayuntamiento de Madrid se están viendo casos de amenazas a la Alcaldesa (pero claro ella no es de derechas) e incluso homenajes a Hitler, lo que para fiscalía es libertad de expresión, si llegan a ser chistes de quien ya sabemos no habrían pasado dos días sin estar identificados y detenidos, lo más grave es que está pasando con la connivencia de los sindicatos (una vez más demuestran que no sirven para nada).

Se nos llena la boca con Europa, pero mientras no se condene el fascismo y se persiga su enaltecimiento, los españoles seguirán siendo el hazmerreir europeo.

Salud y suerte

 

Publicado en Ronda Semanal el 25 de noviembre de 2017

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El socialista

Luis no tenía razón para ser socialdemócrata, es más, su padre siempre votó a UCD y se consideraba centrista y demócrata, aunque cuando algo iba mal en la democracia siempre le salía la misma frase “con Franco esto no pasaba” o cuando la cosa se ponía realmente mal decía “un Franco con veinte años es lo que hacía falta”

Aún siendo así su aprendizaje en casa él tenía más interés en defender a los trabajadores y las clases sociales más bajas, intentaba acercarse a ellos, su posición económica no era alta, pero tampoco baja. Estaba en esa clase media a la que sin sobrar grandes cosas, no le faltaba nada de lo imprescindible. Cuando empezó a estudiar en la universidad decidió afiliarse al PSOE, era de izquierdas y socialdemócrata, como él, y no dudó en empezar a colaborar en todo lo que podía en las filas del partido, rellenando sobres, poniendo carteles, asistiendo a actos en los que ayudaba a preparar colocando sillas y banderas en el escenario…

Cuando terminó la carrera empezó a trabajar en un despacho de ingeniería, poco sueldo pero al menos tendría independencia. Pocos meses después de empezar a trabajar, no pasarían más de tres o cuatro, lo llamaron un día a la Casa del Pueblo, había una reunión con los jefes provinciales del partido. En la reunión estaban presentes pocos asistentes y conocía a casi todos de sus reuniones y salidas para apoyar al partido, el secretario general de su agrupación junto con la secretaria de organización y por la parte provincial el vicesecretario general y la vicepresidenta de diputación, el presidente que era del partido estaba en una reunión de la ejecutiva autonómica, junto a él había otro compañero que también ayudaba en todo lo que podía y del que se había hecho amigo a fuerza de encontrarse en todos los actos.

La reunión fue breve aunque intensa, al amigo le propusieron ir en las listas al ayuntamiento en las siguientes elecciones que serían dentro de poco, cubriendo la parte de las juventudes, iba a ir de número tres o cuatro, dependiendo de la cuota femenina y las listas cremallera, que defendieron con vehemencia en la misma reunión. A él le ofrecían otra cosa, querían que siguiera haciendo cosas por el partido, trabajando para el engrandecimiento de la organización, pero aún no lo querían en cargo público, su puesto iba a ser más técnico, un cargo en Diputación como ingeniero, a cargo de los puestos de libre designación que tenían por los votos obtenidos. No era un puesto fijo, ya que dependía de la presidencia y del grupo socialista, un puesto de confianza, pero le aseguraron que tendría trabajo, al menos, por los próximos cuatro años, de entrada, ya que normalmente esos puestos de confianza se renovaban con las ejecutivas, pero que estuviera tranquilo, todo el mundo dentro de la agrupación tanto local como provincial apostaban por él muy fuerte, de ahí el proponerle para ese puesto.

Salió de la reunión muy contento, al fin iba a poder hacer planes a largo plazo. Dentro del partido lo consideraban un valuarte, como habían dicho, alguien de futuro al que cuidar y, quien sabe, quizá en unos años alguien que encabezara las listas más importantes.

Tras las elecciones municipales tomó posesión de su cargo en Diputación. El primer día de trabajo llegó a la sede del organismo provincial a las ocho de la mañana, no había nadie del partido ni por supuesto la persona con la que tenía que hablar y decirle las funciones que debía realizar, era un miembro del partido, pero a cambio de él era de los más antiguos militantes, fue concejal del partido en la capital muchos años y ahora, ya retirado de las listas electorales, ejercía de jefe de ingenieros.

Mientras todos los funcionarios empezaban su trabajo uno de ellos, el que parecía ser jefe intermedio, lo llevó a la zona de descanso que había en la planta donde trabajaban, un lugar que hacía al tiempo de cafetería y lugar de esparcimiento. Invitándolo a un café de la máquina de expreso que había allí, le pidió lo acompañara a la terraza que había en esa misma habitación y que daba a la parte trasera del edificio, donde fumarían un pitillo y no los oiría nadie. Allí le informó que aunque no fuera funcionario, debería llevarse bien con ellos, ya que al fin y al cabo serían sus compañeros y le tendrían que salvar el culo alguna vez, el último que estuvo en su puesto se puso a mal con ellos y terminó saliendo “por patas” la discreción, lealtad y solidaridad le darían muchas opciones de estar mucho tiempo —El jefe te pondrá ahora al día— le comentó.

El jefe del departamento llegó algo más tarde de las nueve, al verlo le hizo una indicación y se fueron a beber un café, otro, en una cafetería cercana al edificio. Allí le puso al día de su trabajo. Lo primero era que fuera consciente de que no era un funcionario, su horario no era de ocho a tres, podría llegar a las nueve o más tarde —normalmente dejo a mis hijos en el colegio de los jesuitas a las nueve y me vengo para aquí, llego entre y cuarto y menos cuarto, pero ya te digo que no somos funcionarios— ahora te daré todo lo necesario en unas carpetas que tenemos preparadas para ello, tus obligaciones y, sobre todo, tus funciones principales en el puesto que ocupas, que no olvides es del partido, no de la Diputación—

Lo primero que le extrañó al sentarse en el despacho que tenía destinado para realizar su trabajo y recoger la carpeta con las instrucciones fue que su compañero de partido y jefe en el trabajo llevara a sus hijos a un colegio privado, luego se daría cuenta que lo hacían la mayoría de los compañeros de partido.

Las instrucciones de trabajo eran claras, tendría que supervisar el trabajo del grupo de ingenieros del departamento, ver dónde y cómo se iban a hacer los trabajos. Eso lo haría siempre que el partido no lo mandara ir a algún lugar de la provincia, fuera de ésta serían por ahora pocos los desplazamientos, para servir de apoyo a cualquier miembro del partido que lo necesitara. Por supuesto tendría que dejar todo cuando el Presidente se lo pidiera, mientras fuera el de su partido. Tendría que asistir a ruedas de prensa fuera del edificio, inauguraciones en periodo de campaña, apoyo a las posibles mociones de censura en cualquier municipio, reuniones de partido en cualquier momento. Era posible que tuviera que trabajar algún fin de semana, pero por lo mismo si algún día no tenía nada en la agenda del partido, podría ausentarse del trabajo sólo con decirlo el día antes al jefe. Si tenía alguna revisión médica de sus hijos o mujer (aún estaba soltero, pero tenía novia y no tardaría en proponerle casarse dadas las circunstancias actuales) algún trabajo particular en casa o un viaje de “negocios” no había límite en ese sentido, siempre que la agenda lo permitiera.

Poco a poco fue acostumbrándose al trabajo, el coche de diputación lo tenía a su disposición en las cocheras del organismo cada vez que le hiciera falta, los bonos para comprar ropa en los centros comerciales formaban parte de las dietas, que también incluían comidas y demás. La vida le era cómoda, formó una bonita familia con dos hijos, niño y niña, que fueron al colegio de los jesuitas, lógicamente, ya que era el mejor de la zona, aunque no fuera barato precisamente.

Llegó el 1 de octubre de 2016, esa noche iba a una cena que un grupo de matrimonios amigos hacía una vez al mes. Mientras se ajustaba los gemelos de oro a la camisa de doble puño oía la radio y lnuevo-logo-psoe-01o que sucedía en Ferraz. La dimisión del Secretario General y las condiciones en que se había producido. Miró el armario/vestidor de su bonita casa de dos plantas en una de las mejores urbanizaciones de la zona, vio los trajes de marca de todos los tipos que lo llenaban, las camisas exclusivas casi todas de doble puño para los gemelos y los zapatos acorde con los trajes. Sólo al final del perchero de las camisas observó que estaba la camisa blanca que llevo en su primer día de trabajo, ese que duro pocos meses tras licenciarse en la facultad. No había querido desprenderse de ella a pesar de las muchas veces que se lo había pedido su mujer. Ni rastro de las camisetas y jerséis que usaba en su juventud, por supuesto tampoco rastro de las zapatillas tipo deportivas que utilizaba en esa época. Hasta la ropa interior era de las mejores y más exclusivas marcas del mercado.

Quitándose la camisa que se estaba poniendo intento colocarse la blanca de aquel primer día, le quedaba estrecha, había engordado en estos últimos veinte años algunos quilos, no muchos, pero los suficientes para que la camisa no le abrochara. Dejándola en el lugar que estaba se puso otra, menos ostentosa y sin gemelos, a pesar de la insistencia de su esposa diciéndole que luego haría frío dada la fecha que estaban, rehuso de llevar chaqueta, no le llegaba ese día, le sobraba, iba mejor en mangas de camisa.

Durante los meses siguientes siguió con interés las reuniones que tenía en distintas agrupaciones de toda Andalucía, cada vez más callado, más interiorizando lo que ocurría que aportando a algo que en ese momento se le escapaba de las manos. En el trabajo observaba que cada día iba menos por su despacho en la diputación, los compañeros funcionarios lo respetaban, ya que siempre siguió los consejos del primer día, pero veía como el trabajo lo hacían ellos y él se dedicaba a trabajar más en funciones que no estaban destinadas a mejorar el trabajo en diputación, más bien a mejorar la vida de los compañeros de partido para los que trabajaba.

Ahora se alegraba de no haber dado un paso más las muchas veces que se lo propusieron e ir en listas para el ayuntamiento, el parlamento andaluz e incluso para el congreso de los diputados. Siempre decía lo mismo, estaba satisfecho de su trabajo en la diputación, más en la sombra, sin grandes ambiciones ¿para qué? tenía un poco de tiempo para su familia, no mucho, pero más que si estuviera en un cargo superior.

El día de la recogida de avales para las primarias en las distintas agrupaciones que iba a visitar las instrucciones recibidas fueron claras —hay que buscar los apoyos necesarios para nuestra presidenta, si alguien está indeciso demuéstrale que estamos mejor todos en nuestros trabajos gracias al partido tal como estamos ahora— Así lo hizo y también él firmó.

Llegó el día de la votación en las primarias para elegir a quien debía dirigir los destinos del partido en los próximos años. Le entraron las dudas. A Patxi no lo podía votar “habia gobernado con la derecha en Euskadi” de Susana no estaba satisfecho, lo que sucedió en el famoso comité federal, las formas en que se hizo todo, cómo se tuvo que ir el que era secretario, siempre había vivido la lealtad al jefe del partido, lo había aprendido, sin fisuras, aunque se equivocara, firmes en su apoyo. Además ella también estaba gobernando con la derecha, nueva y liberal, pero derecha al fin y al cabo. Pedro tampoco le llenaba como candidato, aunque había cumplido lo que le mandaron y no acababa de entender la forma en que lo quitaron, pero precisamente por eso tenía más simpatías hacia él. Pero también sabía que si lo votaba se acababa el trabajo que había hecho los últimos veinte años, no sabía dónde podría mandar un curriculum ni si estaría preparado después de tantos años para volver a la empresa privada en la que sólo trabajo durante unos meses cuando era muy joven.

Poniéndose la camisa blanca de su primer día de trabajo, ahora tras lo pasado en los últimos meses había adelgazado y por lo menos le abrochaba, cogió el carnet del partido y dirigiéndose a su agrupación lo entregó.

 

Salud y suerte

 

Relato corto. En Ronda Semanal se publica un extracto el 20 de mayo de 2017

Golpes, golpitos, golpazos

Hay varios tipos de Golpe de Estado, según la forma y manera. Los hay tipo “franquista” en el que el General se quita del medio a todos los que le pueden hacer sombra y quedar él como único y omnipotente personaje, así fue como lo dio Aznar a Hernández Mancha, sin dejar rastro de ninguno de los correligionarios del otro, aunque eso sí las muertes fueron sólo políticas, no como las de Franco que fueron de aquella manera.

Después los hay de manera igual de eficaz aunque menos cruel, es decir, hacer una reunión y presentar a todos en contra del que manda y derrocarlo, pero sin mucha sangre, para que la recuperación del enfermo sea lo más rápida posible, aunque cueste curar esas heridas. Eso le hicieron a Borrel cuando fue el primero en ganar unas primarias en el PSOE, se pusieron todos los barones con Almunia a la cabeza y decapitaron al ganador (en los socialistas españoles no gustan mucho las primarias por lo visto).

Y luego está la más chusquera y patética de las formas, la que hizo Susana Díaz el fin de semana pasado en su partido. Con saña y ensimismamiento, haciendo más daño que hurgando en una herida, aquí no va a hacer falta coser, hará falta una gran mano de chapa y pintura, ya que el destrozo ha sido importantísimo, es lo que tiene no tener experiencia en política y ser una simple heredera, que no has tenido que trabajarte nada (bueno trabajar no ha trabajado en su vida fuera del partido ni ella ni la “aquí yo soy la máxima autoridad y mando yo aunque no quieran compañeros y compañeras” “no me apaguen el micrófono” y cosas así entre las risas y las burlas de sus propios acompañantes)

susi-y-felipeLa bajada de pantalones tras el espectáculo tan cutre es tal que ya no vale sólo la abstención (olvídense de otra cosa, si no ¿a qué viene montar la que montó Susana y sus correligionarios con el defensor golpista Felipe en su retiro? Que digo yo, le debería haber explicado cómo se hacen los golpes antes de darlo) Ahora el PP les va a poner condiciones para el acuerdo, agárrense que vienen curvas, queriendo que le aprueben presupuestos y haciendo que nos traguemos todos los “sapos” de la UE que sólo sirve últimamente para multar ¿De verdad es necesaria esa unión? Y luego se extrañan del “Brexit”. Se van a quedar los socialistas sin poder hacer siquiera oposición, así ha dejado Susana el partido.

Ahora querrá entrar sin primarias, van a apurar todo lo posible, y por aclamación, como a ella le gusta, para ser Secretaria General del partido, pero ¿la respetarán a ella tras la falta de lealtad tan tremenda con todos? Y nosotros, por fin, a ver si de una vez los andaluces nos libramos de la campeona de los recortes y empezamos a ver la luz, que nos la tapa toda ella misma mismísima, presidenta presidentísima, que decía hace cuatro días primero España y luego el partido para ahora decir primero el partido y luego lo demás, por supuesto Andalucía siempre lo último. Para pena y llanto de los que amamos esta tierra.

Salud y suerte

 

Publicado en Ronda Semanal el 08/10/2016