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Sí, pero no

Sí, pero no.

Hay personas a las que, ya sea por su forma de ser, introvertidas, o por su forma de comunicar, calladas, o por su forma de estar, sin llamar la atención, parece que no están o cuando falten no se les va a echar de menos.

Tú eras una de esas personas, lo tenías todo, introvertido, callado y en apariencia ausente o invisible, pero sin embargo todos sabíamos que estabas allí y, cuando hacía falta, te preguntamos tu opinión, la cual dabas sin pelos en la lengua “no haber preguntado” parecía que querías decir, aunque no lo dijeras, no hacía falta, todos sabemos cómo y quién eres.

Es posible que muchos que no te conocieran dijeran de ti que no estabas comprometido o que te encontrabas solo, nada más lejos de la realidad. Te comprometías tanto que te dolía las cosas que hacían sin sentido, una persona cabal, como tú, no entendía que se hicieran barbaridades tan grandes y sin siquiera pedir una opinión a alguien con sentido y conocimientos como hacías tú.

Eras un docente de vocación que disfrutaba enseñando las cosas que habías aprendido y te encantaba comunicarlo a los demás. Cualquier duda de aspecto artístico la aclarabas en pocas palabras. Tenías ese sentido de la estética que sólo tienen los grandes artistas, aunque no lo demostraras, pero lo entendías perfectamente. 

cropped-imagen.jpgTambién te encantaba aprender, cosa que hacías rápido si te interesaba, ya que para poder explicar después, primero lo tenías que entender a la perfección, y lo hacías. Cuando quien no te conocía te veía ausente, es que estabas pensando en cómo hacer esto o aquello de la mejor manera. Hablabas poco, pero cuando decías algo había que oírte, especialmente en los aspectos que todos sabíamos que dominabas.

Esta columna es de las más difíciles que escribo, ya que unas veces va en pasado y otras en presente, pero es que aún estás aquí, aunque hayas decidido marcharte. Y lo has hecho a tu manera, sin ruidos ni aspavientos.

Sí, pero no. Como decías tantas veces. Te has ido, pero no nos has abandonado del todo. 

Cada vez que nos veamos, tú estarás allí diciéndonos “donde esté una de negro que se quiten todas las de capas”. O ¡cómo ella ninguna!. Sin olvidar a tu máxima devoción, ese nazareno por el que suspirabas continuamente y al que te dolía hasta que lo miraran mal, fuera quien fuera.

Hoy mas que nunca, Salud y Suerte.

 

Publicado en Ronda Semanal el 31 de octubre de 2019

Señor en las calles

La calle llena de personas. Manadas de publico que se dirige al lugar. El bullicio se apodera de la población. No se comenta otra cosa. Las personas mayores, incrédulas, no dan crédito a lo que sucede “nunca había pasado nada igual”. Los jóvenes escuchan atentos por sí alguien puede aclarar algo. Pero nada, nadie sabe como ha sido, pero esta sucediendo ante la atenta mirada de cientos de personas.

 

El Señor va apareciendose por las calles, se oye en cierto lugar. Los parroquianos incrédulos acuden a alguien que pueda aclarar lo que sucede, nadie les ofrece una respuesta, no ya una solución, una respuesta es lo que buscan ante la nada absoluta que les ofrecen los que lo han visto.

 

Se parece a Padre Jesús, dicen unos. Es Papá Noel, dicen otros. Fray Leopoldo está ante nosotros, especulan algunos. Otros apuestan por personas conocidas de la población, pero nadie sabe a ciencia cierta lo que sucede.

 

No seré yo quien dude de las apariciones, mucho menos si puede tratarse del Señor, vaya a ser que me lo tenga en cuenta en un futuro, pero esto de ver sombras que dicen que son…. no soy muy partidario de ellas.

 

IMG_8500Más cuando se trata de una imagen que aparece en un cristal de una casa que lleva varios años cerrada, donde no entra nadie hace mucho tiempo, muchísimo si lo decimos de la planta superior, ya que esta casi en ruinas. Estamos hablando de un cristal donde se acumula el polvo de una casa abandonada ¿No sería mejor darle con un poco de cristasol antes de hacer tantas especulaciones? Más que nada para evitar mal entendidos.

 

 

Publicado en “La Voz de Ronda” 08/03/2014

Cofrades

Dice el maestro Antonio Burgos que es muy fácil escribir de cofradías en cuaresma, que cuándo realmente tiene mérito escribir es en pleno verano. Y tiene razón, sin el olor a incienso y flores, la visita a los altares de cultos o a los besamanos y besapies, sin ver un trono de Cristo o un paso de Palio montado no es lo mismo ponerse a escribir del tema.

Pero cuando en el corto plazo de un mes vemos como en Arriate perdemos a dos cofrades como Velasco (que en momentos difíciles estuvo al mando de la Hermandad de Padre Jesús) y Salvador Conde que fue también Hermano Mayor de dicha cofradía y estaba muy unido a ella. Fui bastante amigo de él y todavía hoy recuerdo con el cariño que me firmó el libro de poesías que había presentado hace unos meses. Recuerdos de Salvador ayudando al montaje de los altares y tronos para que a su Padre Jesús no le faltara de nada, me acuerdo de Domingos de Jesús y Jueves Santos que no tenían horas en el reloj para la actividad que lo mantenía ocupado a su gran amor, su Nazareno.

También hemos perdido a otros dos cofrades de la Hermandad del Santo Cristo, dos Manolos para los que su Cofradía lo era todo. Manolo Becerra llevaba la música en la sangre, aún suena en mí su interpretación a la guitarra el Viernes Cristo, con la ayuda de su hijo a la corneta, para el homenaje que quisieron rendirle a su Cristo y las canciones que preparaba para el quinario y le cantaron en su último adiós. De Manolo Durán se me vienen a la memoria muchos momentos en la Capilla de la Hermandad de la que fue Hermano Mayor, de lo Cristino que era y la gran familia de ellos a los que deja su amor al Santísimo Cristo de la Sangre y Santo Entierro de Cristo.

Para colmo en Ronda fallece el que fue primer presidente de la Agrupación. Con Cándido Ruiz tenía más amistad mi padre, pero me vienen sus consejos cuándo, siendo un aprendiz de cofrade, me contaba los momentos por los que habían pasado su Hermandad del Silencio y la mía de la Soledad. La unión de todos los cofrades era su afán, más que otras cosas, sacrificando en algunos momentos tiempo que debía dedicar a su propia Hermandad, de la que por aquel entonces era Hermano Mayor, y a su familia por el bien común de todas, un cofrade que creía a pies juntillas que uno no podía ser Hermano de una corporación sin ser al mismo tiempo un poco de las demás. Todas eran una y por todas había que luchar cuándo las cosas se ponían feas.

Entonces sucede que va un “desalmado” y ataca a la figura que más y mejor representa a Díos. Un ataque al Gran Poder para intentar conseguir una paga por trastornos psiquiátricos. Dice este individuo que él es el verdadero Jesucristo ¿cuándo alguien que se cree Díos ha atacado a su representante en la tierra? ¿Quién puede hacerle daño a una imagen considerada por los artistas como una obra cumbre de la talla, mas allá de su religiosidad? Por fortuna el Señor está bien y ha sido ya repuesto al culto.

Ante estos golpes al corazón, a uno se le juntan en la mente momentos. Añoranzas de madrugadas larguísimas con olor a incienso, con sonidos de cornetas y tambores, bandas de música, preparativos y traslados, imágenes para el recuerdo y recuerdo de imágenes. Se le viene la sangre cofrade por las venas poco a poco, como la lava de un volcán que todo lo arrastra, le entran ganas de volver a poner la música y quitarle el polvo al incensario. Aunque estemos en verano, que le vamos a hacer así somos los cofrades y así nos late el corazón durante todo el año.

Publicado en “La Voz de Ronda” 26/06/2010