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Enamorarse

Enamorarse es lo primero que hace alguien, nada más nacer. Dicen los expertos que los primeros amores son para toda la vida. El recién nacido ve a su madre y a su padre y ese amor queda para siempre.

Cuando uno va siendo niño, ve a la niña que se va a convertir en el amor que nunca olvidará, por mucho que pasen los años, alguna vez será correspondido, pero será muy raro. Ese amor pasará, pero siempre estará en el recuerdo, cada vez que se vean por muchos años que pasen, volverá a nacer en su estómago el hormigueo de la niñez.

Con la juventud y la madurez vendrán nuevos amores…nueva vida. Pero llegará un amor que también será para siempre y es el enamoramiento que sientes ante la belleza sublime cuando llegas a algunos lugares, ese sitio donde no esperas encontrar lo más bonito e insospechado, ese rincón o paisaje, el atardecer o amanecer más asombroso que nunca hayas soñado.

images1A mí me pasa cada vez que estoy en Ronda, quizá a otros les pase con otros lugares, pero inténtenlo, acérquense con esa mirada virgen de cuando eran niños o jóvenes. Miren y den un paseo por la ciudad, por el filo del tajo, bajen a ver y admirarlo desde abajo y vean el Puente Nuevo o vayan a visitar la garganta por el otro lado y disfruten de unas vistas maravillosas desde donde apreciar el Puente Viejo o la zona de los Baños Árabes…tendrán tantos lugares para enamorarse que no querrán que la visita acabe nunca, la belleza en estado puro. La piedra y la naturaleza conjuntadas para que ya, nunca, nada sea lo mismo…el Amor en mayúsculas habitará para siempre su corazón, los cosquilleos del estómago no serán lo mismo.

Y es que, tras eso, nunca nada será lo mismo. El enamoramiento es lo que tiene.

Publicado en “La Voz de Ronda” 29/08/2015

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Uniones

Hay uniones que son complementarias totalmente, en cambio otras ni siquiera seríamos capaces de imaginarlas.

 

Existe un maridaje entre comidas y bebidas, entre ensaladas y frutas o entre vinos y postres que no podríamos haber entendido sin ver y apreciar un poco la cocina española, tan en boga actualmente. Los sabores agridulces, las vinagretas cuasi imposibles y la, más moderna, decostrucción de platos tradicionales, nos han hecho ver que no hay uniones imposibles, aunque la más de las veces, sólo de oírlas, nos entren muchas dudas sobre su resultado final.

 

En cambio hay otras uniones que sólo señalarlas se nos ocurren infinidad de mezclas con las que seríamos capaces de construir o realizar cualquier cosa. La unión entre la piedra, la madera y la arena es una de ellas.

 

Cogiendo estos tres elementos seríamos capaces de edificar un minarete, una colegiata, un parque extraordinario o el mayor de los puentes, y llamarlo Nuevo. También podríamos hacer una doble galería de arcadas, dos anillos de piedra delimitados por madera que separa la arena central de las gradas de  136 columnas y 68 arcos a la que le dieron por llamar Plaza de Toros de Ronda y donde se celebran uno de los espectáculos más grandes que pudiéramos imaginar.

 

Al que le guste el arte debe realizar visitas a distintos monumentos por todo el mundo, lugares que en cualquier agenda no deben faltar, pero también momentos que sólo se viven una vez, aunque se repitan cada septiembre. La belleza que se produce el sábado de Goyesca en Ronda es incomparable con cualquier otro ambiente. Si no has vivido un día de estos en Ronda, habrás visitado y disfrutado de monumentos, pero no lo que significa y es arte en estado puro en primera persona, algo que contar orgullosos.

 

 

Publicado en “La Voz de Ronda”  03/09/2011