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El vermú

El vermú

Estaban tardando mucho. Desde los primeros días que empezaron los aplausos a los sanitarios todas las tardes, ya estaban diciendo que había que cortarlo, que no se correspondía con lo que debía suceder y que así no sacaban provecho de todo esto. Sí, me refiero a algunos partidos de la oposición de derecha al gobierno español.

Así que aprovecharon la primera ocasión que tuvieron para pasar de las redes sociales a la calle. Lo estaban anunciando desde hacía tiempo, ya que a las ocho de la tarde, en lugar de salir a sus ventanas, puertas y balcones a aplaudir a los que se estaban jugando la vida por ellos, a esa misma hora, se dedicaban en los distintos medios que tenían a mano a criticar esos mismos aplausos, con frases lapidarias “no es necesario aplaudirles, lo que hay que hacer es darles ánimos” “En lugar de aplaudir y saludarse todos desde el balcón lo que deben hacer es abuchear al gobierno”. Así fue desde el minuto uno.

En el justo momento que pasaron a la “Fase 1 de desescalada” según es conocido, lo que hicieron fue aprovechar y salir con sus cacerolas y ollas, que no sabían ni para que existían, pero conocían que eran productos que estaban en la cocina, algo debían hacer con ellas, y como no saben hacer otra cosa, cogieron un palo y a darle por detrás. Alguien debería decirles que sirve para hacer de comer y, si ellos no quieren, en lugar de tirarlo darlo a los que lo están pasando mal, algo de comer al hambriento no vendría mal, pero no era su objetivo.

No protestan por la falta de material a esos mismos sanitarios que no dejaban que le aplaudieran los otros, tampoco por los recortes que los gobiernos de todos los colores han perpetrado contra la sanidad, no, nada de eso, lo que realmente les molesta es no poder ir a tomar el vermú, como ellos le llaman al aperitivo, lo de la caña o la cervecita es de pobres, ellos son de vermú. Frases como “¡Estos comunistas nos van a prohibir a nosotros tomarnos el vermú!” o “¡Quién se cree que es Pedro Sánchez para decirme a mi a la hora que tengo que ir al bar!”. Por no decir otras de las “maravillosas” frases oídas en las manifestaciones de los barrios de bien de la gran capital, además de mostrar la molestia por que no pueden ir a su residencia de la sierra o su casa de la playa. 

49884675472_038342ac1e_bNo es que el gobierno lo esté haciendo bien, pero protestar porque no puedes dedicarte a perder el tiempo en otros lados y que te de igual la gente que se ponga mala, pero que tú puedas tomarte tu vermú e ir a la sierra o la playa da el nivel de quienes dirigen la oposición de ese país llamado España. Les da igual la vida de los demás, mientras ellos puedan seguir viviendo en sus mundos de parranda y pandereta.

Lo más triste de esto es que muchas personas les están siguiendo la corriente, no ven mal los insultos que se están convirtiendo en normal y, además, animan a que se insulte y se maltrate a quienes no están a su favor. Estamos viendo demasiados desvaríos en los actos de mucha gente, no olvidemos que esto ha pasado ya, hace algo más de ochenta años y acabó como acabó. 

Salud y suerte.

 

Publicado en Ronda Semanal el 29 de mayo de 2020

Operación Bikini

Esto del verano y la “operación bikini” es una “hartá trabajoso” como dice una amiga. Consiste en tener que ponerte el bikini para ir a la playa ya que un mes de agosto sin ir a darte un bañito a la costa no es lo mismo (ni mucho menos) y tienes que prepararte.

PiazzaArmerina-Mosaik-BikiniPara ello lo primero que hay que hacer es una dieta, puesto que tras todo el año sin mirar como te queda el bañador, éste es posible que te apriete un poco y tampoco es plan de ir apretado en vacaciones (para eso está el resto del año y los sueldos ya nos ajustan lo suficiente). En temas de adelgazamiento tenemos más opiniones y recetas que para hacer un buen gazpacho. Tenemos la “quemagrasa” que, como su nombre indica, consiste en hacer tanto ejercicio como si fueras a correr tres maratones y por supuesto, comer verduras y arroz hervido (ésta es muy buena si quieres estar todas las vacaciones con agujetas, con lo que no tienes ganas de nada, ni siquiera de ponerte el traje de baño, problema solucionado). La “dieta de la toronja”, que también es ganas de ponerle nombre a un método de adelgazamiento, consiste en hartarte de pomelos, por la mañana con café, por la tarde con tomate y por la noche con lechuga (si no adelgazas por lo menos cojeras un colorcito blanco que te obligará a ir a la playa estés como estés). Hay otra que es “CLM”, no es el nombre de un banco que ha quebrado, es comer la mitad (muy buena en estos tiempos, ya que si no pierdes peso, al menos no pierdes dinero, ya que en la cesta de la compra ahorrarías unos euritos que vienen muy bien para pagarte las vacaciones). La del “cucurucho” (que no la explico nada más que en privado), la de la “alcachofa”, la de los “garbanzos” y así un largo etcétera.

Pero la mejor de todas, la que yo recomiendo, es comprarte el bañador dos tallas más grande, que adelgazar no adelgaza, pero por lo menos al mirarte al espejo no lo notas apretado y la moral sube una barbaridad que, en el fondo, de eso se trata ¿o no?

Publicado en “La Voz de Ronda” 08082009

El Chiringuito

Cuando llegan estas fechas casi todos pensamos en las vacaciones.

Los hay que ya tienen reservado el viaje para ir a playas exóticas o los que prefieren visitar ciudades y monumentos por otros lugares, ahora que en esas zonas hace mejor tiempo. Sin embargo quedamos los que, al no tener esas posibilidades, aprovechamos para ir a la costa a darnos un chapuzón para cuándo cae la tarde volver a subir la carretera, de eso tendríamos que hablar algún día ¡vaya carreterita!, para dormir en nuestras casas ya que nuestra economía no nos permite muchos lujos.

chiringuitoSi algo nos quedaba era aprovechar la hora del mediodía, cuando ya estamos un poco hartos de sol, para ir al chiringuito a pegarnos un latigazo. Pero ahora intentan quitarnos los chiringuitos de las playas porque, según dicen, van contra la ley de costas, cuando lo que tenían que hacer era nombrarlos monumentos nacionales, como la Catedral de Burgos o el Toro de Osborne. ¿Que sería de la Cruzcampo o el tinto de verano sin los chiringuitos playeros?, por no hablar de los espetos de sardinas o el pescaito frito mientras mostramos nuestras panzas incipientes apoyados en la barra y los pies llenos de arena mientras refrescamos el gaznate.

Lo único que nos va a quedar es ir a la playa como íbamos antiguamente, con nuestra neverita azul y la tortilla de patatas, los pimientos fritos y el filete empanado que cuándo te lo comes te chirría toda la boca, ¡que buena esta la comida con arena! Y poner la sandía en la orilla para que se refresque enterrada en la arena, pero un poquito fuera para que le de el agua de las olas que vienen y van. Si es que no nos lo prohíben, que todo se andará.