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Habitación con vistas XI

Habitación con vistas al mar XI

 

El día 17 de mayo me dieron la “libertad condicional” ya que la prueba de fuego la tenía el 20, justo un mes después del ingreso, donde debían valorar como estaba tras tres días de contacto con el “mundo real” con mi ambiente y con la vida que llevaba y llevaré tras pasar todo esto.

 

Me hicieron una analítica, además de alguna prueba más, y me tomaron todas las medidas vitales, así que los nervios se volvieron a apoderar de uno ¿tendría que volver a ingresar? ¿Cómo habrá ido estos días? ¿Ha hecho uno todo lo que debía y como debía para que todo esté en orden? Muchas preguntas para tan solo un momento.

 

La consulta se hizo esperar unas horas, lo que tardó la analítica en llegar, pero al fin me llamó el hematólogo encargado del post-trasplante, llegaba el momento de saber cómo había ido todo, el momento crucial y el momento de mantenerse tranquilo y sereno, las noticias que tuvieran que darme serían las que fueran ¿a qué tener nervios o ponerse en lo peor o lo mejor?

 

Las noticias fueron inmejorables, las pruebas y analítica eran perfectas, todavía quedaba y queda por volver a tener los valores normales un tiempo, normal tras un trasplante, pero todo iba correctamente y siguiendo los pasos normales, las defensas subiendo poco a poco, pero eso es mejor para que no haya bajones y para que se estabilicen los números como debe ser, así que la alegría fue enorme. También redujeron muchas pastillas, a otras se les puso fecha de caducidad y algún fármaco se redujo la dosis. Me dieron el alta definitiva y sólo quedaba pasar a mi médico de referencia, en mi caso en el clínico, donde me deberían dar cita en 20 días y hacer todo el seguimiento y, sobre todo, donde me irían levantando restricciones de hábitos de vida y comida, ya  que ni puede hacer uno, aún, todo lo que quiere y en muchos lugares tiene que usar la mascarilla, ni puede comer uno muchísimas cosas, pero según vayan pasando los días y las analíticas vayan mostrando datos mejores, iremos recuperando detalles para hacer una vida totalmente normal.

 

pageDecía al principio que el aislamiento dejaba mucho que desear y es así. El personal que te atiende, salvo alguna excepción como en todos lados, ha sido magnífico. Unos profesionales como la copa de un pino, que se dice, y siempre pendientes de todo y dando ánimos y ayudando en todo. Sin embargo la habitación dejaba mucho que desear. De entrada tener que compartir habitación, donde uno a otro nos podemos pegar gérmenes, aunque nos hagan lo mismo, pero cada cuerpo tiene una recuperación y una asimilación distinta de los fármacos y de las células. Después pasa que la habitación no reúne, a mi entender, las condiciones que debería. Pero aquí no tiene culpa el personal, ya que ellos hacen lo que pueden y deben, pero los recortes en la sanidad pública andaluza han hecho estragos. Había mucha limpieza y muy detallada, pero hay cosas que no se pueden arreglar sólo con limpieza, hay que entrar más a fondo en muchas cosas, pero no quiero terminar esta serie con protestas hacía la sanidad en su conjunto, ya que es sólo una parte y no la más importante, aunque no deja de ser fundamental.

 

Lo único que me queda por hacer es dar las gracias a todo el personal de la sexta planta de Carlos Haya, la zona de trasplante, por su profesionalidad y por su cariño con los pacientes, se merecen todo lo bueno que pueda suceder. Así como el personal de pre-trasplante y post-trasplante ya que no paran de darte ánimos y hacerte todo el trance mucho más agradable y llevadero. Gracias a todo el personal, magnífico.

 

Hoy es 23 de mayo, ya ha pasado todo y espero que en adelante vaya todo bien. Gracias también a vosotros que me habéis seguido desde el primer momento y que habéis ayudado tanto con vuestros mensajes de ánimo, tanto por teléfono como por las redes sociales, sin vosotros no habría sido tan llevadero todo el proceso. Gracias.

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Habitación con vistas IV

Habitación con vistas al mar IV
Y al fin, tras todo el día dando paseos y vueltas a la cabeza, todo hay que decirlo, se acercaban. las siete de la tarde. Nos fuimos hacia el edificio que nos habían indicado y nos tocó esperar, como de costumbre en el Servicio Andaluz de Salud, donde debía haber dos personas trabajando había una.
Tras llegar nuestro turno, entramos y nos preguntaron los detalles normales, no vayan a ingresar a otro, y me pusieron la pulsera todo incluido del SAS, que no es como las tarjetas todo incluido de algunos directivos, pero con la que tienes asegurado comida, cama y, eso si, una magnífica plantilla de profesionales que están las 24h. del día pendiente de ti.
El primer paso ya estaba dado, ahora te toca dirigirte al otro edificio y subir a la planta correspondiente, en mi caso la sexta “Hematología” donde me quedaré unos cuantos días. Tras presentarme empiezan las indicaciones todas rápidas y concretas, pero ante las que el cerebro tarda un poco en reaccionar. De entrada a una habitación, allí te tienes que asear y poner el pijama que te dan, con las zapatillas esterilizadas que traes de casa. Una vez puesto esto, te llevan a la habitación corriendo, casi sin esperar a nada, le dejé el teléfono a mi cuñado, ahora cuando puedas me lo pasas, le dije, y continué hacía la habitación.
Una vez allí te das cuenta que te has pasado con ta to esterilizar cosas, con solo desinfectar hubiera servido. De entrada la habitación es compartida,con otro enfermo que entra en ese momento, también, para lo mismo que tú y que las cosas solo tienen que estar limpias,en fin.
Ahora toca descansar, ya que lo único que hacen es ponerte hidratación y mantenerte las dos vías, con el catéter que traías, abiertas para al día siguiente empezar con el chute de quimio, para matar, como dice mi doctora “todas las células, las buenas, las malas y las regulares”. 

Controladores

Hay profesiones que dan para mucho. Profesionales abnegados que entregan horas y horas por el bien de su profesión y que dan todo lo que pueden y más por su trabajo y compañeros, profesionales que se dejan la vida en el empeño y profesiones que dignifican a las personas que viven de ello. Personas que son felices con su trabajo y otras que lo hacen de forma rutinaria pero que llevan a cabo un trabajo digno de elogio.

También tenemos profesionales que sólo lo son por trabajar en un sitio, personas que no merecen ser llamados profesionales y embrutecidos que se dedican a trabajos para los que no están cualificados. Por haber hay hasta quien dedica muchas horas a trabajos que podrían hacer en minutos, pero de todo tiene que haber en la viña del Señor.

Todos tenemos que trabajar para llegar a fin de mes, incluso a principio para algunos. Hay profesiones que están mal pagadas y otras que están mejor que bien pagadas. Tenemos algunos trabajadores que cobran 600 veces lo que otros y ni aún así están contentos.

Ser controlador aéreo tiene sus riesgos y sus inconvenientes, en eso creo que estaremos todos de acuerdo, tienen que cobrar según el trabajo que realizan y cumplir con unos requisitos que la mayoría de los mortales quizás no podríamos ni siquiera alcanzar, pero por ello reciben un salario y tienen unos beneficios que otras profesiones no los tienen. Estaremos más o menos de acuerdo en la valía de su trabajo y en la profesionalidad de más de uno, pero esto debemos admitirlo. Lo que no es admisible de ninguna de las maneras es su actitud ante algunos hechos. Puede ser que no fuera el momento de hacer una serie de modificaciones, pueden tener razón en reclamar sus derechos, pero lo que no pueden hacer de ninguna de las maneras es un abandono de sus funciones por ser quienes son.

Hay días que no me apetece ir a trabajar, días en los que veo lesionados mis derechos, pero ello no me da a mí, ni a usted querido controlador, razón para dejar mis funciones, sobre todo si con ellos estoy privando a muchos ciudadanos de disfrutar de sus propios derechos.

 

 

Publicado en “La Voz de Ronda” 11/12/2010