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Habitación con vistas VI

                                          Habitación con vistas al mar VI
Amaneció el día 22 como cualquier otro día, nada hacía presagiar que sería un día importante en la vida del que esto escribe. La mañana transcurrió según suele suceder en los hospitales. Empezaron temprano con la preparación y la hidratación para que el trasplante fuera lo mejor posible.
Llegadas las 14 horas, 24 después de la quimio de preparación, se procedió a empezar todos los preparativos del trasplante. Primero me monitorizaron para ver que el ritmo cardiaco era el adecuado, también tenían que comprobar que el pulso no se iba y la tensión, tomándola constantemente para que no hubiera ningún problema a la hora de recibir la transfusión.

Porque el trasplante de médula ósea consiste, básicamente, en transferirte las células madre que, una vez preparadas, te extrajeron en la aféresis que hicieron en enero.
Una vez todo preparado se procedió al trasplante. Llegó la enfermera, Mamen se llama y que es la amabilidad personificada, que estuvo durante la aféresis que traía la bolsa con las células. Desde que salió del congelador hasta que debe entrar en el cuerpo no pueden pasar más de diez minutos, con lo que lo enchufaron rápidamente al catéter quitando todo lo demás y que pasara lo más rápido posible, al lado mi ángel de la guarda, la enfermera del turno Mercedes, pendiente por si hubiera que introducir un poco de líquido en la bolsa para ayudar al paso de la bolsa, que tardó los diez minutos casi justos, quizá un poco más, pero es que no puede tardar más, ya que se cristalizan, al estar congeladas, y le introdujo un poco de suero para limpiar la bolsa y que entrara todo.

Mientras iban a por la segunda bolsa de células madre, Mercedes, mi ángel, limpió el catéter para que fuera más rápido y no hubiera ningún problema. Efectivamente la segunda bolsa fue mucho mejor, principalmente gracias a la ayuda de mi ángel. Todo este tiempo tuve que estar comiendo unos caramelos con palo (si, los llamados chupa chups) para mitigar un poco el olor y sabor que deja en la boca el conservante que llevan las células para conservarlas desde enero hasta ese 22 de abril en el que me hicieron el trasplante.


Ahora tocaba esperar que todo fuera haciendo su trabajo, pero eso será otro capítulo.

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