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Cuaresma

Algunas veces parece que no ha llegado, pero cuando te das cuenta ya ha pasado. Algunas veces lo hechas de menos, cuando lo has tenido delante de tus narices y no te has dado cuenta. Y es que algunas veces el tiempo, la lluvia, el sol… nos distrae.

Será porque llega demasiado pronto o porque no ha parado de llover y nos ha impedido disfrutar de ella, pero este domingo, o sea mañana si lees el periódico el sábado, es ya el Domingo de Pasión. Domingo de Pregón en muchas ciudades de Andalucía y de besamanos en otras tantas.

Cartel Web 2018El frío y la lluvia persistente que lleva desde que se acabó el carnaval ha impedido, seguramente, disfrutar de la Cuaresma como ella requiere. No ha sido tan habitual como otros años las visitas a los templos a admirar los altares de cultos o asistir a muchos de ellos ante las inclemencias y no hemos aprovechado como debíamos estos días.

También influye que ha llegado demasiado pronto, aún no es primavera y ya tenemos ahí los días soñados por todos los cofrades durante tantísimos días que hasta hemos perdido la cuenta.

Las papeletas de sitio se están repartiendo y ni siquiera hemos sacado las túnicas de su cajón, donde llevan guardadas todo un año, ya que no nos damos cuenta que estamos a sólo una semana de la Semana más grande.

Aún no tenemos el capirote preparado para llenar el antifaz que nos servirá de gozo anónimo para disfrutar de los sueños que nos acompañan durante tantos meses y que tenemos tan cerca que casi podemos tocar con los dedos.

No estamos preparados para lo que nos viene, porque el tiempo no nos ha ayudado, pero hemos de prepararnos rápidamente, que ya tenemos aquí La Semana Santa de tus Sueños.

Salud y suerte

 

Publicado en Ronda Semanal el 17 de marzo de 2018

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Dios proveerá

Ya si que no nos queda nada a los cofrades, de aquí a una semana escasa estaremos entregado a los que nos llama durante todo el año, la Semana Santa que algunos no dejamos de vivir toda la vida.

 

Luna CrecienteNuestras preocupaciones van acercándose como lo más temido. Primero queremos tener todo preparado, el traje de gala para ponernos el día grande de nuestra Hermandad. La ropa de nazareno para que no falte nada, la túnica el cinturón, el antifaz, los zapatos cómodos, que luego duelen los pies, los guantes, la medalla…todo en perfecto orden y estado de revista.

 

Luego pasamos a preocuparnos de que no haya impedimentos por el recorrido que hacemos con nuestra cofradía, siempre intentado que no haya un andamio o una cuba que entorpezca nuestro discurrir por las calles. Los cables, esos malditos elementos que encontramos en cada esquina, nos preocupan todos los años, casi siempre los mismos, pero nadie se acuerda de quitarlos de una Semana Santa a otra ¡seremos trabajosos!

 

Ya los días previos las aplicaciones que tenemos en los móviles y que nos detallan el tiempo que va a hacer estos días están que sueltan humos de lo que la utilizamos, si el resto del año la ojeamos una o dos veces al mes, ahora la miramos una o dos veces a la hora ¡como si Julio Marvizón no tuviera nada que hacer nada más que estar en nuestro móvil metido! Qué el pobre sufre más estos días que un pavo en nochebuena, se le caerán las cosas de las manos de las veces que lo nombra el personal cabreado con el tiempo, que si lluvia, viento o elementos climatológicos que ni sabemos que existen.

 

Como si no tuviéramos bastante con todo esto, ahora a nuestros munícipes les da por hacer mociones de censura en plena Cuaresma ¿no teníais fechas en el año para hacer los cambios de sillones almas mías? Mira que meterse en esta época, la política no respeta ya ni que estemos en Semana Santa. Dios proveerá.

Publicado en “La Voz de Ronda” 12/03/2016

La importancia de lo importante

Al amigo Villarba

Hay que ver lo que da de sí el verano para conversaciones trascendentales, no sé si será la calima o será que al darnos tanto el sol en la cabeza (sobre todo a los que somos cabrio o descapotables) nos ponemos un poquito más filosóficos de la cuenta.

Nos solemos poner en este estado semi-vegetativo en el que hablamos de las cosas más importantes de nuestra vida. Y no me refiero al típico dilema que nos acompaña desde el principio de los tiempos “hacia donde vamos” “de dónde venimos” o la tan manida frase del “¿Qué fue antes el huevo o la gallina? No, son conversaciones de las realmente importantes, de las que nos preguntamos durante toda la vida sin necesidad de hacer tratados sociológicos ni tener que utilizar el comodín de la llamada al sabio de turno que todos conocemos, y qué sabemos a ciencia cierta que va a dar con la solución a todos los problemas que podemos tener en estas divagaciones veraniegas. Este tipo de preguntas sin respuesta, o con tantas respuestas que no sabemos realmente cuál es la “verdad verdadera” como dicen en el anuncio, son tan importantes cómo:

¿Qué llevan las mujeres en el bolso para que pese tanto? El bolso, no la mujer, que luego me protestan.

¿Por qué una talla 42 (o talla L, que ahora nos las cambian cada dos por tres) mide la mitad de un fabricante a otro?

¿Por qué hacen pantalones en los que los bolsillos o son de adornos, o son tan pequeños que no te caben ni las llaves?

Y así podríamos seguir por los tiempos de los tiempos. Ven cómo nos afecta a todos, iba a escribir una columna y me ha salido una parrafada de las de terraza de bar con la copa en la mano y la mirada fija en el hielo para averiguar por qué un hielo se derrite antes que otro. Si es que no nos pueden dejar solos.

Publicado en “La Voz de Ronda” 21/08/2010

Lluvia

No se si será el dichoso cambio climático que tanto nos anuncian que va a llegar, o será que le hemos dado la vuelta al mapa sin darnos cuenta. El caso es que hace muchísimos años que no teníamos tantos días seguidos de lluvia.

Lluvia que hacía mucha falta, sobre todo al campo que estaba seco, pero también para beber, que después llegan las sequías y con ello la ruina (con la que nos está cayendo encima con la crisis). Pero no estamos acostumbrados a que pasen las semanas y semanas sin tres días seguidos de sol, dicen los más viejos que hacía décadas que no llovía tan seguido. Unos amigos que tienen su trabajo en el campo me cuentan que ya tanta agua no les viene bien, los huertos y olivares están descargando agua y lo que les vendría muy bien ahora sería unos cuantos días de sol, para que el campo se recupere y que el sol haga su trabajo de hacer que los árboles chupen el agua, que pare unos días para luego coger con más fuerza la que tiene que venir, que vendrá.

Han caído por esta zona más de mil litros por metro cuadrado, una cantidad que no habíamos recogido en los once meses anteriores, que han producido daños. Los embalses han tenido que abrir las compuertas, con el riesgo que conlleva, produciéndose inundaciones en muchos lugares (en Jerez están rezando para que pare el temporal). Hemos tenido agua, después nieve, ahora viento y después no sabemos que vendrá, el caso es que aquí no estamos acostumbrados a vivir sin sol tantos días.

Dicen los expertos que en el norte de Europa es donde más suicidios hay por la escasez de sol durante muchos días, que produce depresión. Pues si allí están deprimidos y están acostumbrados, imaginaros aquí. Estamos todos con una depresión que como no salga el sol pronto nos vamos a tener que poner bajo los rayos uva.

Publicado en “La Voz de Ronda” 27/02/2010

El Chiringuito

Cuando llegan estas fechas casi todos pensamos en las vacaciones.

Los hay que ya tienen reservado el viaje para ir a playas exóticas o los que prefieren visitar ciudades y monumentos por otros lugares, ahora que en esas zonas hace mejor tiempo. Sin embargo quedamos los que, al no tener esas posibilidades, aprovechamos para ir a la costa a darnos un chapuzón para cuándo cae la tarde volver a subir la carretera, de eso tendríamos que hablar algún día ¡vaya carreterita!, para dormir en nuestras casas ya que nuestra economía no nos permite muchos lujos.

chiringuitoSi algo nos quedaba era aprovechar la hora del mediodía, cuando ya estamos un poco hartos de sol, para ir al chiringuito a pegarnos un latigazo. Pero ahora intentan quitarnos los chiringuitos de las playas porque, según dicen, van contra la ley de costas, cuando lo que tenían que hacer era nombrarlos monumentos nacionales, como la Catedral de Burgos o el Toro de Osborne. ¿Que sería de la Cruzcampo o el tinto de verano sin los chiringuitos playeros?, por no hablar de los espetos de sardinas o el pescaito frito mientras mostramos nuestras panzas incipientes apoyados en la barra y los pies llenos de arena mientras refrescamos el gaznate.

Lo único que nos va a quedar es ir a la playa como íbamos antiguamente, con nuestra neverita azul y la tortilla de patatas, los pimientos fritos y el filete empanado que cuándo te lo comes te chirría toda la boca, ¡que buena esta la comida con arena! Y poner la sandía en la orilla para que se refresque enterrada en la arena, pero un poquito fuera para que le de el agua de las olas que vienen y van. Si es que no nos lo prohíben, que todo se andará.